En el cielo transita entre nubes tranquilo, cual fondo que adorna un cuadro; anónimo compañero del paisaje. Entre las olas del mar navega entretenido, cual niño  pintando el lugar. Creativo asesor de imagen, que con su toque hace de las flores y peces alegres seres vistosos a quien se atreve a mirar.

Delicioso ingrediente visual en aquellas moras,  cuyo olor casi siempre es más rico que su sabor. Camaleón de las Nieves que confunde la vista del catador más exigente; ¡gran dilema entre chicle o menta!, la duda persiste con tan dulce color.

Sello distintivo de las fragancias frescas, aquellas que en su rocío llevan el nombre de la juventud veinteañera y la naturaleza revuelta en alcohol. Relajante compañero de la melancolía de una noche en la playa.

Es la marca tradicional que le da un lugar en el universo zodiacal tanto a un amable y sincero Piscis como a un extravagante y rebelde Acuario. Protagonista indiscutible de la noche estrellada de un inspirado Van Gogh; como de aquella tragedia de Picasso.

Su personalidad obliga a verlo de distinta manera. A veces Marino como la seriedad de un traje para reunión o poderoso como un partido político. En otras tantas se muestra claro, como la generosidad del ave que vuela al par de su canto.

Fuente: GettyImages

En ocasiones se escabulle de la paz y busca la diversión en una fiesta vestido de neón, se codea con el rojo verde y amarillo; baila lo mismo en los antros que en los tableros de los taxistas modernos.

Es vanidoso, se apropia de autos deportivos para su propia exhibición; viaje moderno y veloz, lo mismo en un Porsche que en un Ferrari. Es el favorito de la publicidad; icono al por mayor de la masculinidad, colega del color negro en comerciales, deportivo en la ropa y amigo de las damas en fiestas de salón. Accesorio obligatorio en el atuendo de la novia en cualquier boda.

Sí, así es el azul, liso como pañuelo de seda, compañero leal del blanco ingenuo y el primaveral amarillo. Fresco como la brisa del río; electrizante como el neón de las fiestas y elegante como el Zafiro. Amigable como el Comegalletas; encantador como Dory  al olvidar su nombre en “Buscando a Nemo” o intrépido como los avatares de James Cameron.

Así es, simple y sencillamente… azul. 

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