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UN ABRAZO OLOR A MERCADOTECNIA

De acuerdo con El Diario de Ciudad Victoria, el gasto promedio a nivel mundial por motivos de San Valentin fue en el caso de los hombres de clase media alta de alrededor de cien dólares; mientras que las mujeres apenas desembolsan cerca de 60 dólares, según un estudio realizado por la emisora de tarjetas estadounidense Discover Card.
En el caso de México la celebración, como muchas otras, ha tomado características propias; pues los enamorados aquí gastan y festejan de diferente forma con tal de externar su «amor a la mexicana”.
Tabla de Contenidos
Las Vías Del Amor
Son las 9:30 de la noche en el metro Centro Médico, dirección Pantitlán, y éste comienza a dar alojo a los primeros artículos amorosos de la víspera de San Valentin. El andén que siempre pasa desapercibido por sus colores neutros que se pierden entre la multitud de traje sastre y mezclilla; por única ocasión se llena de color con globos de todos tamaños, figuras y colores.
Si, así es, la fiebre del amor se riega cual influenza por toda la ciudad y hace de estos días un verdadero mercado de afecto donde las ofertas de abrazos están al 2×1, las felicitaciones previas van en bolsa y los besos de pilón. Al llegar el metro, resulta cautivador observar a las señoras tratando de retacarse con enormes bolsas negras de plástico que por las ranuras dejan ver adorables extremidades de peluches de colores o dulces.
La agradable enfermedad comienza a reflejarse en los pasajeros de la línea café; empezando por los vendedores de discos pirata formato MP3 cuyo disco de «Súper Reventón Musical» cambiaron por las baladas de los 80’s y 90’s, presentando las canciones de Alejandra Guzmán, Arjona y Luis Miguel; que de una u otra forma ponen melancólico hasta al más piedra.
Pero este peculiar mercado está abierto a todo público; no importa lo austera que sea su economía, bastan 50 pesos para hacer las compras de última hora en el transborde de Pantitlán donde encontramos desde: alegres globos metálicos a $20 pesos, paletas de bombón a $15.00, bolsas de regalo de $25.00, ramos de flores a $30.00, chocolates de $20.00, y claro no podía faltar la sensual lencería roja de $40 pesos que incluye el conjunto brasier y tanga.
Fuente: La Tercera
Conforme se baja la gente se vuelve más fácil identificar a los enamorados en el vagón; desde el atolondrado príncipe que con pena le pide al vendedor el ramito de rosas artificiales que brillan, para ver si le hace el milagro; pasando por el musculoso de la playera pegadita, cuya rudeza se difumina al verlo sentado con un oso gigante sobre las piernas con globo incluido; hasta llegar a la parejita que, de por sí todo el año se ha de venir demostrando amor en público, lo hace con mayor desfachatez que nunca; provocando en los mirones pensamientos como: «no coman carne frente a los pobres».
Los Cariñositos Y Los Amargaditos
Restaurantes, supermercados, bares y por supuesto internet se han contagiado de «amoritis aguda’ cuyos síntomas hacen doler la cartera, mareo en las tarjetas de crédito y náuseas a la chequera. Cual «peste roja» se metió a los lugares más recónditos de la sociedad, enfermando incluso a profesores de fiebre hasta el punto de hacerlos delirar e inducirlos a querer relacionar sus temas de clase (no importa si es Matemáticas, Física, Opinión Pública o Biología) con el amor, Cupido o el Kamasutra.
De dicho ataque de «amoritis» se crea un inmenso debate cada año, donde los partidos se conforman en dos bandos. El primero es comandado por un ejército de «ositos cariñositos» que esperan dichosos la llegada del dia del amor y la amistad; mientras que el segundo es dominado por aquellos «amargaditos’ empedernidos que rompen corazones ilusionados con argumentos como «estos es pura mercadotecnia», «maldito capitalismo» y claro, no podía faltar la desgarradora afirmación: «el amor no existe».
Dichos argumentos crean una verdadera batalla campal, donde tomar partido significa un tanto hacer pública tu situación sentimental. En la mayoría de los casos los cariñositos son aquellos que tienen una pareja con quien pasar la fecha o que están enamorados y, originalmente,ven esa fecha como la indicada para declarar su amor secreto; mientras que los «Grinch’ de San Valentín son aquellos que quisieran degollar al pobre Cupido con todo y pañal.
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Ricardo Arjona
Sin embargo, para gracia de unos y cólera de otros el día de los enamorados no se pasa por alto; podrá la gente olvidar la fecha de su » Independencia», la de la Expropiación Petrolera o el aniversario de bodas, pero jamás la fecha de dos dígitos de Febrero.
En el caso de los «antiamor» que se han vacunado contra la «peste roja» argumentan tratar de hacer de su dia uno común y corriente, empero, resulta imposible pues desde que salen de casa está en la esquina la señora con la canasta de rosas rojas o el taxista con su peluche en forma de corazón en el tablero. Ver gente ir y venir con regalos, parejas que intercambian arrumacos, amigos que se funden en prolongados abrazos; mueven sentimientos de vacío, coraje, a veces envidia, o simple y sencillamente soledad.
En pocas palabras nacen ganas de enfermarse como todos los demás; la buena salud en estas fechas no deja contento a casi nadie; porque a diferencia de otros males, este padecimiento se vuelve anhelado para más de uno. Por ejemplo, para muchos estudiantes como Christian, alumno de Universidad Autónoma de México (UAM), asegura: «A mi no me importa el qué dirá la sociedad; prefiero un abrazo olor mercadotecnia y un beso sabor a capitalismo, que estar solo ese día”.
Pero al final del día, todos por mas que traten con indiferencia el 14 de febrero, muy en el centro de sus ser revolotea la idea de no olvidar el dia, bien cantaría Arjona: «»Olvidarte es un intento que no lo deseo tanto […]» y es cierto, lejos de la cantidad de basura que toma proporciones apocalípticas en estas fechas, todos esperan el más mínimo detalle del vecino, compañero, amigo, familia y/o pareja, por cortesía de Don Valentín.
¡Adios Valentín; Hola Rematín!
«La quiero, pero ya no le compro», afirma Don Gustavo Diaz, taxista de la zona oriente del Distrito Federal. Para Don Gustavo, de 50 años aproximadamente, el 14 no lo celebra, prefiere esperar unos días a que todos los regalos y lugares bajen de precio.
–¿Usted celebra esta fecha?
–No, para nada. Todos los lugares bonitos están atascados, hay que hacer filisimas; hay tráfico en todos lados y luego quieren hacer su agosto con las cosas. Fíjese $120.00 pesos el ramo de rosas, pues ni que fueran de zafiro y oro.
–¿Su pareja no le reclama o exige que lo festeje?
–Antes sí, antes si no llevaba algo o no la llevaba por ahí, se me armaba; pero eso era cuando apenas éramos novios, ahora ya no. Ya entiende y sabe que estas fechas son para los que tienen varo y no tienen en qué gastarlo. La quiero, pero ya no le compro, al menos ese día, ya después que todo baja y andan rematando todo, me pongo buzo y consigo cosas que antes estaban hasta al triple de precio.
Por increíble que parezca, muchos como Don Gustavo desde hace algunos años piensan igual y recorren su celebración un día o dos, pues son partidarios de la idea de: «‘no necesito una fecha determinada en el calendario para demostrar mi amor”. Tal es el caso de la mayoría de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en Ciudad Universitaria, para quienes la presencia de Cupido pasa sin pena ni gloria.
Mientras en otros rincones de la ciudad de México como: Zona Rosa, Zócalo, Bellas Artes, la Alameda, Coyoacán o centros comerciales los vendedores de regalos brotan cual hormigas de cualquier rincón; pero también los compradores zombis están presentes en cada calle.
Sin embargo, en Ciudad Universitaria, y en particular desde el metro Universidad el ambiente es otro, pocos son los despistados románticos que llevan el singular globo metálico o los chocolates escondidos bajo una cubierta negra de plástico para no apenarse por el detalle llegando a la facultad. Es tal la poca demanda (en comparación con otros lugares), que son pocos los puestos donde se ven las aromáticas flores o peluches en busca de padres dadivosos que quieran quedar bien.
En México el comercio organizado previó ventas por 93 millones de dólares, principalmente en restaurantes, salones de baile, y hoteles y moteles; de acuerdo con CNN México. Sin embargo, el efecto «After San Valentín» parece no solamente ser cada año más común entre ciertas personas, sino que parece convertirse en un enemigo letal para la mayoría de comerciantes, pero en su mayoría a los informales.
Pues dicho sea de paso, este «efecto» vino acompañado de otros agentes contextuales como: que la tan mencionada fecha cayó en jueves, por lo que para muchos en horas de oficina como Andrea, licenciada en administración en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) o Álvaro, licenciado en derecho quien trabaja en una agencia de publicidad, vieran más factible llevar al ser amado el viernes por la noche a festejar.
Este efecto novedoso afectó de una u otra manera a muchos lugares y comerciantes; pese a las cifras oficiales. Casos como el de Gaby, mesera del restaurante Sanborns en Zona Rosa demuestran que la demanda creció entre viernes y sábado, mientras el jueves fue menor con respecto a lo esperado.
Fuente: El País
Para el «Güero”, vendedor de chocolates en el metro de la línea morada (Línea A), la venta tampoco fue lo que pensaba.
–¿Qué tal te fue en la venta, maestro?
–No, no, no, estuvo bien pinche flojo. Ando aquí desde las 6 de la mañana metiéndole galleta a esto y no vendí ni la mitad. Pero la culpa es mía por pinche loco. Compré tres cajas grandes de cajitas de chocolates en la merced; pensando que por darlas a $20.00 ya la gente se iba a atascar… ¡ni madres!, todo el día la gente ha estado regateando, mana. Y no se vale, yo gasté en ir por ellos hasta la Merced, ando aquí parado horas y todavía la morra que va allá me dice: “¿es lo menos, joven?”, ya ni la jode.
–¿Cómo le vas a hacer para alivianarte?
–Pus ya no queda de otra, yo tengo una ley que le digo “la de las 9”. Si después de las 9 de la noche no hay venta chida, no queda de otra que rematar las cosas para que salgan. Porque imagínate ¿qué hago yo con tanto chocolate? No se vuelven a vender hasta el 10 de mayo. Y entre andarlos cargando, el calor o que caduquen, ¡no!, es mucho pedo. Hora sí que ni modo, si los estaba dando a $20.00, hora los doy a $10 ya para que salga.
Aquel compa trae peluches chiquillos, los estaba dando en la tarde a $40.00, hora ya hasta en $25.00 los está dejando. Bueno ni a la doña de las rosas ahí en el sitio de taxis la está armando; andaba dando su ramo en $130.00 en la mañana, en la tarde a $100.00 y ahorita ya casi en $80 pesos; vas a ver que para mañana los va a dar a $50 pesos con tal de que no se le marchiten, porque luego ya pachichis no las quieren. Así es esto, güera, no siempre le ganamos como todos piensan, y menos hacemos el «agosto», a veces perdemos más.
Pese a este fenómeno, se registró 18 mil 668 millones de pesos cortesía de San Valentin en el sector comercio de todo el país, registrando un incremento promedio de 35% por ventas normales, de acuerdo con el diario digital Caribe Noticias. Lo que hace pensar que posiblemente esa cifra pertenezca a aquellos recién casados, novios prematuros o incautos recién flechados que tienen «amoritis» tan aguda que no escatiman en su amor a la mexicana.
METODOLOGÍA PARA REPORTAJE
Para realizar una investigación es esencial definir el tema a trabajar y para ello decidí buscar un tema que primero cumpliera con los 8 factores de carácter noticioso que son: actualidad, proximidad, novedad, curiosidad, conflicto, emoción, prominencia y consecuencias.
La semana pasada el tema más recurrente fue sin duda, el dia de San Valentín, un tema que por ende es actual, así que había que cubrirlo desde la proximidad de la ciudad de México y abarcar los lugares más afines de mi posible público lector, que en este caso son mis compañeros de la facultad, pero también pensando en un público más amplio para tener un carácter periodístico.
Una vez que elegí el tema, tuve que buscar enfoque, puesto que el tema se presta para muchos, y desde el miércoles decidí el enfoque económico, puesto que en diversos medios se anunciaron cifras preliminares. Así decidí investigar si se cumplieron o no las especulaciones.
Ahora bien, el reportaje se caracteriza por ser un género un tanto libre, por su variedad de fuentes y por ser muy planeado; por ello decidí organizar a qué lugares podría ir y hacer observación de campo y algunas entrevistas.
Entre el miércoles, jueves, viernes y sábado fui a los siguientes lugares: Zona Rosa, Zócalo, Bellas Artes, Coyoacán, Ciudad Universitaria y algunos metros: Centro Médico, Pantitlán, Chilpancingo y Agrícola Oriental. Entrevista de modo indirecto a tres taxistas, cinco estudiantes tanto de C.U.como dos de la UAM, tres profesionistas, cinco comerciantes y dos meseras.
Una vez que reuní fuentes, busqué la manera de elegir los mejores datos, y buscar los géneros que mejor me podrían ayudar a no sólo informar sino interesar al lector. De tal manera, decidí iniciar con una crónica dividida en tres subtemas para recrear el ambiente; el primer subtema es a priori a la fecha, es decir el 13 de febrero en la noche, para atraer al lector.
Después seguí con la postura de ambos bandos respecto a la celebración y finalmente decidí cerrar la crónica con el deseo secreto de muchos durante ese día. Posteriormente me dediqué a la parte económica, arrojando ciertos datos duros, pero distribuyéndolos a lo largo del texto para no aburrir ni sacar al lector del texto. Meti extractos de mis entrevistas, únicamente lo más relevante para no hacer tan extenso el texto, al cual me limitaron a cuatro cuartillas.
Busqué entrevistar tanto enamorados como amargados, a comerciantes y compradores, es decir, dar una perspectiva más amplia del tema. Cotejar fuentes para informar los varios puntos de vista de los sujetos partícipes de una celebración que está por demás decir, todos conocemos y vivimos el pasado jueves.

Periodista y Desarrollador de Contenido Digital, amante de la comunicación y el entretenimiento.






